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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Píramo y Tisbe - Pierre-Claude Gautherot


(1799) Óleo sobre lienzo


Píramo y Tisbe (en griego, Πύραμος καὶ Θίσβη: Pýramos kaì Thísbê) son dos amantes legendarios de la mitología griega y romana. Su historia, de inspiración oriental, se encuentra entre el mito y la literatura. En realidad, este relato sentimental es mencionado por primera vez por Higino (Fábulae, 142 y 143), quien sólo habla de su suicidio.1 Es Ovidio (en Las metamorfosis, IV) quien narra su leyenda

  Leyenda


Píramo y Tisbe eran dos jóvenes babilonios que vivieron durante el reinado de Semíramis. Habitaban en viviendas vecinas y se amaban a pesar de la prohibición de sus padres. Se comunicaban con miradas y signos hasta descubrir una estrecha grieta en el muro que separaba las casas en la que sólo la voz atravesaba tan estrecha vía y los tiernos mensajes pasaban de un lado a otro por la hendidura. Así pudieron hablarse, enamorarse y desearse cada vez más intensamente, hasta que una noche acordaron que a la noche siguiente, cuando todo quedara en silencio, huirían sin que los vieran y se encontrarían junto al monumento de Nino, al amparo de un moral blanco que allí había al lado de una fuente. Tisbe llegó primero, pero una leona que regresó de una cacería a beber de la fuente la atemorizó y huyó al verla, buscando refugio en el hueco de una roca. En su huída, dejó caer el velo. La leona jugueteó con el velo, manchándolo de sangre. Al llegar, Píramo descubrió las huellas y el velo manchado de sangre, y creyó que la leona había matado a Tisbe, su amada, y sacó su puñal y se lo clavó en el pecho. Su sangre tiñó de púrpura los frutos del árbol, de ahí viene el color de las moras según Ovidio. De hecho, dentro de la tradición latina, el término Pyramea arbor («árbol de Píramo») se usaba para designar a la morera. Tisbe, con miedo, salió cuidadosamente de su escondite. Cuando llegó al lugar vio que las moras habían cambiado de color y dudó de si era o no el sitio convenido. En cuanto vio a Píramo, su amado, con el puñal en el pecho y todo cubierto de sangre, le abrazó y, a su vez, le sacó el puñal del pecho a Píramo y se suicidó clavándose el mismo puñal. Los dioses, apenados por la tragedia, hicieron que los padres de los amantes permitiesen sepultar los cuerpos juntos, y desde aquel día los frutos de la morera quedaron teñidos de púrpura.

sábado, 7 de junio de 2014

Roberto Ferri (1978) - L'ombra della luna

(2012) Olio su tela

Pocas veces había visto cuadros tan inquietantes. El que he elegido, es de los más 'discretos'. Si tenéis curiosidad por acercaros a su obra os aconsejo que visitéis su web personal. http://www.robertoferri.net
Os aseguro que ver su pintura 'os sacudirá'.  


sábado, 24 de mayo de 2014

El pasajero y El pintor herido - De Gustave Courbert a J.C. Grange


   Daniel Le Guen, el compañero de Emaús de Marsella, le había contado que solo de ver una ilustración de Courbet se sintió enfermo.
   —¿Te hablé de Gustave Courbet?
   —Claro. Decías que era tu maestro, tu mentor.
   —¿En qué sentido?
   —No lo sé. Formalmente, tus lienzos no tenían nada que ver con sus obras, pero Courbet es un maestro del autorretrato. Adoraba representarse a sí mismo. No soy un especialista en ese período, pero su autorretrato El desesperado es sin duda uno de los cuadros más famosos del mundo...
   Narcisse no respondió. Decenas de autorretratos se exponían en las paredes de su mente. Su memoria cultural funcionaba sin problemas. Durero. Van Gogh. Caravaggio. Degas. Schiele. Opalka... Pero ni una sola imagen de Courbet. Dios mío. Bastaba que ese pintor y su obra se hubieran inmiscuido en su vida personal para que el agujero negro de su enfermedad los absorbiera.
   —Ahora recuerdo —continuó Corto—. De todos los autorretratos de Courbet, te obsesionaba El hombre herido.
   —¿Cuál es?
   —El pintor se representó moribundo, al pie de un árbol, con una mancha de sangre junto al corazón.
   —¿Por qué me interesaba ese cuadro en particular?
   —Te lo pregunté y me respondiste: «Él y yo hacemos el mismo trabajo».
Os animo a qué investiguéis la simbiosis entre estos dos cuadros,
y  su implicación en el desarrollo de la novela.