sábado, 30 de enero de 2010

Los Niños de Sukhavati - Jostein Gaarder

La hierba de las lágrimas no ha estado siempre en Sukhavati -dijo-. Una vez hace mucho, muchísimo tiempo, llegó la hermosa Lakshmi del país Lokeshvara, al oeste de Sukhavati. Es un país tan luminoso y vivo como el Mundo... Lakshmi trajo con ella dos gemelos, y esos gemelos erais vosotros. Pero ella os perdió en Sukhavati, os habíais perdido en el enorme montón de piedras delante de la montaña Sunyata. Lakshmi buscó sin cesar a Lik y Lak sin encontrarlos. Al final tuvo que dejaros, ya que de lo contrario no hubiera podido regresar jamás a su país. Lloraba desconsoladamente cuando tuvo que marcharse, y una de sus lágrimas cayó en la ladera de la montaña Sunyata. Esa lágrima se convirtió en la Hierba de Lágrimas...
Oliver miró muy serio a los dos niños. Lo que les estaba contando había sucedido hacía tanto tiempo que ellos no podían recordarlo. Permanecían callados, escuchando lo que Oliver les estaba contando...
-Tuvimos que prometer cuidar de los dos niños cuando los encontráramos. Y así hemos hecho desde que caen lágrimas de la Flor de Cristal. Pero las perlas de cristal no sólo hicieron que empezáramos a contar el tiempo, sino que tenían un poder mágico que nos capacitó para crear un día El Gran Cuento.
Los niños de Sukhavati permanecían sentados, mirando al infinito. Así que no habían estado en Sukhavati durante toda la eternidad...
-Pero hay algo más -prosiguió el anciano-. El Mundo no se creó para nada. El Gran Cuento se creó para que vosotros tuvierais un hogar parecido al país del que un día salisteis. He intendo recordar todo lo que la hermosa Lakshmi contó sobre Lokesvara, y recrear aquel país desconocido. De esa forma Lashmi logró, de alguna manera, llevaros a casa a pesar de todo. (Págs.133-134)

martes, 26 de enero de 2010

La Ira del Fuego - Henning Mankell

Lydia se fue a dormir. Como Sofia ya había recogido sus escasas pertenencias se quedó un rato junto al fuego. Enseguida oyó que Lydia se había dormido.
Sofía estaba sentada mirando las llamas. Y ahora aparecían todas las caras con claridad. Ahí estaba Hapakatanda. De pronto Sofía pudo verse a sí misma de muy pequeña. La levantaban muy alto por encima del suelo y Hapakatanda le enseñaba el sol. Ahí estaba Muazena, ahí estaba Maria. Sofía pensó que quizá no importaba mucho estar vivo o muerto. De todos modos pertenecías a la misma familia.
Ahora comprendía cuál era el secreto del fuego.
Era en él donde podía encontrarse con todos los que le pertenecían. Ya estuviesen vivos o muertos, ya vivieran cerca o en algún lugar lejano. En el fuego todo quedaba guardado. (Pág. 137)

miércoles, 20 de enero de 2010

Morning Passages - Philip Glass

El Recien LLegado - Marco Vichi

A las nueve y veinte llamaron a la puerta. Era Fabiani. Cruzó el umbral con timidez, olfateando el aire.
-Buenas noches, comisario, esto es para usted -dijo, ofreciéndole un paquete con un lazo.
-No tenía por qué hacerlo.
-No es nada.
Fabiani se quitó el abrigo y con manos un poco temblorosas lo puso en el colgador. Bordelli abrió enseguida el regalo. Era el nuevo libro de Primo Levi, La Tregua.
-Me ha leído el pensamiento -dijo Bordelli.
Al acabar la guerra había comprado el primero y al leerlo se había quedado impresionado. Le dió las gracias a Fabiani y le acompañó a la sala. El televisor había perdido la sintonía y crujía. Bordelli lo apagó. Fabiani observó la mesa e hizo un gesto de admiración. Entró Ennio con la quesera y la colocó en la mesa. Fabiani le tendió la mano.
-No le conviene, huele a cebolla -dijo Ennio, limpiándose las manos en el delantal. El comisario miró la hora y en aquel momento llamaron al timbre. Eran las nueve y veintiséis, no podía ser Diotivede. Él llegaría a las nueve y media, tal como habían acordado.
-Vuelvo a la cocina -dijo Ennio, y salió apresuradamente de la habitación.
Bordelli fue a abrir. Era Dante, con un puro apagado en la boca. Parecía más alto y fuerte que de costumbre. Sacó del bolsillo un paquete envuelto de cualquier manera, del tamaño de una pastilla de jabón.
-Esto es un regalo para usted, pero si me permite lo abriré después de cenar -dijo, guardándolo de nuevo en el bolsillo.
-Como quiera.
Fueron a la sala. Dante y Fabiani se saludaron y el inventor empezó enseguida a explicarle cómo se hacía para bloquear el contador de la electricidad. Recientemente había inventado un método muy fácil y seguro y estaba difundiendo la noticia. Dijo que la corriente eléctrica era ya desde hacía décadas una cosa indispensable y qué por lo tanto costaba demasiado. Defenderse era un derecho.
A las nueve y media sonó el timbre y Bordelli fue a abrir a Diotivede. Le esperó en el umbral, escuchando sus pasos regulares subiendo los peldaños. El médico llegó arriba sin el menor cansancio. Iba muy elegante, con un traje gris claro. Setenta y dos años, pensó Bordelli.
-Hola, comisario -dijo Diotivede, con su acostumbrada expresión enojada. Olfateó el aire que olía a cebolla y esbozó una especie de sonrisa. También él tenía un regalito para Bordelli. Se lo entregó con la expresión de alguien que por fin se libera de algo. Bordelli lo desenvolvió, era una concha fósil.
-No la he comprado, la tenía en casa -dijo el médico.
-Qué delicada -dijo Bordelli.
-Espero que no la utilices para apagar tus colillas apestosas -dijo Diotivede serio, colgando el abrigo.
-Vamos a cenar -dijo Bordelli.
La voz baja de Dante llegaba hasta la entrada. Fueron a la sala y el comisario colocó la concha sobre el televisor.
Después de estrecharse la mano se sentaron todos a la mesa. El Botta había dispuesto la iluminación y estaba verificando el resultado. El mantel blanco estaba inundado por una luz suave y en un rincón había una lámpara que servía para dar profundidad a la habitación. El resto estaba en la penumbra... sí, funcionaba.
Diotivede observaba la mesa y detrás de sus lentes redondas sus ojos brillaban llenos de curiosidad. Fabiani miraba fijamente el horizonte invisible. Ennio cogió la primera botella, quitó la página del periódico que la cubría y mostró la etiqueta: 'Saint-Emilion del 58'. Después sirvió el vino a todos.
-Doy las gracias a Dios por esta cena francesa -dijo Dante, proponiendo un brindis. Entrechocaron las copas y bebieron un sorbo. Después el comisario le preguntó al Botta los nombres de todos los platos que iban a comer. Ennio estaba encantado, se puso de pie y presentó el menú en la lengua original.
-Paté de fuá, volován defridemer, supañolón, dendomarrón. Y para el vino tenemos tres añadas de Sentemilión. El postre os lo diré después... ¡Eualá!
-Aparte de tu francés, parece una cosa seria -dijo Bordelli y, a escondidas, se aflojó el cinturón.
El Botta sirvió los entremeses y todos empezaron a comer en perfecto silencio, salvo Dante, que era capaz de seguir hablando mientras tragaba. Al beber el Saint-Emilion, Fabiani enarcaba las cejas de placer. Poco después, del paté de foie no quedaba ni rastro en los platos y cuando el último vol-au-vent desapareció de la fuente, Dante propuso un aplauso para el cocinero. Huyendo de aquella situación embarazosa, el Botta se levantó, quitó los platos sucios y se fue a la cocina a buscar la famosa sopa de cebolla.
La atmósfera se hacía cada vez más distendida y la cena prosiguió con mucho vino y sin corbatas. Bordelli se aflojó de nuevo el cinturón. Diotivede estaba muy contento con la sopa y no rechazó un segundo plato ni siquiera un tercero.
-¿Le ha gustado? -preguntó Ennio, deseoso de más cumplidos.
-Magnífica -dijo el médico, secando con la servilleta los cristales empañados.
Bordelli lo miró asombrado.
-Diotivede, ¿qué te sucede? Es la primera vez que te oigo decir 'magnífico' y no estás hablando de cadáveres.
-Aunque no se note, me has hecho gracia, te lo aseguro -dijo el médico, serio.
Llegaron los demás platos, a cuál mejor. Empezaron la tercera botella y Bordelli propuso un bridis por todos los años que el Botta había pasado en las 'escuelas de hostelería' de medio mundo. Dante se levantó y fue a darle un beso en la cabeza al cocinero. Ennio le quitaba importancia a su éxito diciendo que en el fondo todo aquello no tenía misterio, pero se notaba que mentía.
Al final de la cena, todos estaban un poco alegres por el vino. El volumen de las voces había aumentado. El mantel estaba lleno de manchas y de migas. Había habido brindis de varios tipos, por la vida, por el psicoanálisis, por las cárceles de todo el mundo, por las mujeres...
Ennio cambió las copas y llevó a la mesa dos botellas de Sauternes. Después salió apresuradamente de la sala, regresando con una cúpula de bizcochos bañados con una crema blanca, estriada de chocolate.
-Charló o chocolá -dijo, y llenó los platitos.
Todos empezaron a comer, gimiendo de placer. La crema se deshacía en la boca y dejaba en la lengua sabores que probablemente eran beneficiosos también para el espíritu.
-Ennio, das asco -dijo Bordelli.
Sobre el Sauternes no hacía falta decir nada, pero por desgracia se acabó enseguida. Las botellas vacías - los cadáveres, como las llamaba el Botta- desaparecieron y en su lugar llegó el calvados. Ennio era el que estaba más ebrio, pero se controlaba bastante bien.
-En París lo llaman calvá, he comprado dos -dijo.
Brindaron en silencioo y luego Dante pidió un poco de atención. Sacó del bolsillo el regalo para Bordelli, lo desenvolvió y lo dejó en medio de la mesa.
-Adivinen qué es -dijo.
Le dió un par de vueltas para que todos lo viesen bien. Después encendió el puro y se dejó caer contra el respaldo, haciéndolo crujir. Los otros cuatro se pusieron a observar aquella extraña cosa. Era un objeto de madera grande como media pastilla de javon 'Sole', encima tenía dos cavidades en forma de medio huevo y a un lado dos agujeros por los que se veían unos espejitos.
-Pues... -dijo Ennio.
-¿Una huevera? -probó Bordelli.
Dante negó con la cabeza.
- Unos prismáticos -dijo Fabiani.
Pero el inventor volvió a negar con la cabeza. Diotivede no decía nada, pero se notaba que estaba reflexionando.
-Un aparato para mirar debajo del agua -dijo el Botta, sin mucha convicción.
-Estáis muy lejos. Os ayudaré, lo he bautizado con el nombre de 'el infalible' -dijo Dante, sacudiendo la ceniza del cigarro.
Se quedaron todos en silencio un rato, mirando aquella cajita de madera con agujeros.
-Yo me rindo -dijo Bordelli.
-Yo también -dijo el Botta.
El psicoanalista aceptó también la rendición. Dante sopló el humo hacia arriba y se rió.
-Bien, os lo diré. Es un...
-Espere -dijo Diotivede.
-No me digas que lo has adivinado -dijo Bordelli.
El médico vació la copa y la dejó sobre la mesa.
-Sirve para saber si los huevos son frescos -dijo.
Dante se puso a reír, le aplaudió y explicó a los ignorantes cómo funcionaba. (Págs. 321-325)

lunes, 28 de diciembre de 2009

El Comisario Bordelli - Marco Vichi


El comisario siguió avanzando mirando a su alrededor. Le parecía estar entrando en otro mundo. El suelo estaba hecho de anchas tablas de madera que crujían a cada paso. Dante levantó la mirada hacia el comisario sólo en el último momento. Tras limpiarse en la bata, le tendió una mano gigantesca, difícil de estrechar. Tenía la cara alargada y alegre, como un niño entusiasta, y los ojos grandes apenas cubiertos por un velo de tristeza.
-La luz de las velas cansa menos -dijo con su potente voz.
-Estoy de acuerdo.
Dante le miró como si le juzgase desde lo alto de su metro noventa.
-Así que es usted comisario -dijo Dante.
-Siento molestarle. ¿Qué está haciendo? -preguntó Bordelli, ganando tiempo. Con la pregunta, Dante se emocionó como un chiquillo.
-Estoy creando una sustancia que revolucionará el mundo -dijo sonriendo, como si hablase del chocolate. Bordelli con curiosidad le preguntó de qué sustancia se trataba. Dante sacó medio cigarro del bolsillo de la bata y lo encendió con la llama de una vela. Se sentó en diagonal sobre el mostrador.
-Es una sustancia que hará felices a los ratones -dijo con aire satisfecho.
-¿A los ratones?
El inventor dejó ver unos dientes enormes enmarcados en una sonrisa ciclópea.
-Yo amo a los ratones. No me gusta que los hombres los maten sólo porque vagan por las cocinas y asustan a las mujeres. El polvo que estoy creando les hará inmunes a cualquier veneno.
-Comprendo.
-No, no lo entiende. Veo claramente que usted también piensa que los ratones son molestos y son portadores de enfermedades.
-Es lo que siempre se nos ha enseñado.
Dante dirigió hacia Bordelli su índice nudoso.
-¿Quiere que los llame? -dijo.
-¿A quién?
-A los ratones.
-¿A los ratones?
-Pero quédese quieto. No le conocen y podrían ponerse nerviosos.
Bordelli había empezado a pensar que aquel hombre era sólo un pobre loco, pero en aquella gran habitación iluminada con la luz de las velas se sentía perfectamente cómodo. Quizás, pensó, yo también esté loco.
-¿Cuántos vendrán? -preguntó.
-No se preocupe, son amigos.
Dante emitió extraños sonidos con la boca y al poco tiempo el suelo empezó a poblarse de animalitos oscuros que se acercaban con cautela, olfateando el aire a intervalos. Se aproximaron al inventor. Al menos eran una veintena.
Dante se arrodilló y empezó a susurrar. Los ratones se paseaban tranquilamente en torno a sus pies. Él les tocaba con un dedo y los llamaba por su nombre, uno a uno: Jeremías, Atila, Erminia, Aquiles, Desdémona.
Bordelli no pudo refrenarse.
-¿Cómo los reconoce? -dijo.
Dante mordió el cigarro y escupió una corteza de tabaco.
-También los chinos a primera vista nos parecen todos iguales -dijo. Sacó del bolsillo un trozo de chocolate y lo desmenuzó sobre el suelo. Los ratones atraparon entre los dientes las virutas y regresaron con calma a sus madrigueras. Dante los saludó con su vozarron de bajo y se giró hacia Bordelli.
-¿Café comisario?
-Con mucho gusto.
-Lo hago enseguida. -Fue al mostrador y se puso a armar un alambique con serpentín. Encendió una llama por debajo y echó un puñado de polvo de café.
-Sistema patentado. Las grasas se eliminan y queda sólo la mejor parte.
Bordelli miraba fascinado el mostrador de trabajo, atiborrado por todas partes de mecanismos incomprensibles, engranajes y probetas. Nunca antes había visto algo parecido. Dante metió sus grandes manos en los bolsillos.
-Nosotros, inventores, dedicamos nuestra vida a mejorar la vida de los demás. Pero le confieso que nos divertimos un montón.
(...)
-Señor Dante, tal como le dije por teléfono, debo darle una mala noticia -dijo Bordelli.
-Dígame.
-Se trata de su hermana.
-¿Muerta? -dijo Dante, mirándole fijamente.
-Sí.
Dante no tuvo ninguna reacción. Fue a encender de nuevo el cigarro con la vela y aspiró varias veces seguidas. Bordelli volvía a sentir cansacio y se acomodó con placer en una gran silla con brazos. El inventor permaneció de pie. (Págs. 55-57)

Cuando la mirada habla


Los cinco meses de Becquett

martes, 8 de diciembre de 2009

En Suiza y a lo Loco o Lo que me traje de París (III)


Flughafen Zürich '09

La Cantante Calva o Lo que me traje de París (II)



 El pequeño y familiar Teatro Huchette situado en el corazón del Barrio Latino viene representando esta magnífica obra de Eugène Ionesco desde hace 52 años. Quién ame el teatro absurdo, se desenvuelva en la lengua francesa y pase por París no debería perder la ocasión de disfrutar de esta magnífica obra dramática. Su frescura y vigencia siguen sorprendiendo un lustro después.
http://www.theatre-huchette.com/

Candados de Amor sobre el Sena o Lo que me traje de Paris (I)





Reliant le musée d'Orsay au jardin des Tuileries, la passerelle Léopold-Sédar-Senghor, qui portait le nom de passerelle de Solférino jusqu'en 2006, a été reconstruite en 1999. Lieu de promenade agréable, elle est jonchée de bancs et de candélabres. Le pont d'origine avait été inauguré par Napoléon III, avant de laisser place à une passerelle piétonnière en 1961, à son tour démolie.http://www.slideshare.net/pinceau/ponts-de-paris-jean

Enlazando el museo de Orsay con el jardín de las Tullerías, la pasarela Léopold-Sédar-Senghor, que llevaba el nombre de pasarela de Solferino hasta 2006, fue reconstruida en 1999. Lugar de paseo agradable, está cubierto de bancos y candelabros. El puente original fue inagurado por Napoleón III, antes de dar paso a una pasarela peotonal en 1961,a su vez demolida.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Luis de Góngora y Argote - Mientras por competir con tu cabello

Soneto

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Inversión Engañosa


Descubriendo paisajes a través del portátil

viernes, 27 de noviembre de 2009

Ajuar Funerario - Fernando Iwasaki



|BIENAVENTURADOS LOS POBRES DE ESPÍRITU|




   EMPEÑADO EN ALCANZAR EL PARAÍSO, aquel hombre renunció a los placeres de la carne, a la sensualidad del conocimiento y a las certezas de la soberbia. Fue justo, bueno y humilde, y al morir le proclamaron santo porque además fue un gran penitente. Pero cuando llegó ante Dios no pudo interpretar sus preguntas y fue condenado a vagar por toda la eternidad en la aridez de su ignorancia, como castigo a su pobreza de espíritu.

Marc Chagall (1887-1985) - Cumpleaños


1915, Óleo sobre macocel, Surrealismo

jueves, 26 de noviembre de 2009

Aún eres mío, porque no te tuve - Antonio Gala

Aún eres mío, porque no te tuve.
Cuánto tardan, sin ti,
las olas en pasar...

Cuando el amor comienza, hay un momento
en que Dios se sorprende
de haber urdido algo tan hermoso.
Entonces, se inaugura
-entre el fulgor y el júbilo-
el mundo nuevamente,
y pedir lo imposible
no es pedir demasiado.

Fue a la vera del mar, a medianoche.
Supe que estaba Dios,
y que la arena y tú
y el mar y yo y la luna
éramos Dios. Y lo adoré.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Nadie es Perfecto

"Con Faldas y a lo loco" (Some Like It Hot, 1959), dirigida por Billy Wilder. Guión de Billy Wilder y I.A.L. Diamond.


Joe E. Brown: "Hablé con mamá. Estaba tan contenta que hasta lloró. Quiere que lleves su vestido de novia. Es de encaje blanco ".

Jack Lemmon: "Osgood, no puedo casarme con el vestido de tu mamá. Seguro que ella y yo ...no tenemos el mismo tipo".

Joe E. Brown: "Podemos arreglarlo".

Jack Lemmon: "Oh, no hace falta. Osgood, he de ser sincera contigo. Tú y yo no podemos casarnos".

Joe E. Brown: "¿Por qué no?

Jack Lemmon: "Pues, primero porque no soy rubia natural".

Joe E. Brown: "No me importa".

Jack Lemmon: "Y fumo. ¡Fumo muchísimo!"

Joe E. Brown: "Me es igual".

Jack Lemmon: "¡Tengo un horrible pasado!. Desde hace tres años estoy viviendo con un saxofonista".

Joe E .Brown: "Te lo perdono".

Jack Lemmon: "Nunca podré tener hijos".

Joe E. Brown: "Los adoptaremos".

Jack Lemmon: "No me comprendes, Osgood. (Se quita la peluca). Soy un hombre".

Joe E. Brown: "Bueno, nadie es perfecto".

martes, 24 de noviembre de 2009

Jivan Gasparyan & Armenian Duduk


This song was created and played by a great Armenian Duduk Master named Jivan Gasparyan. The sadness and enigma of this song represents the pain all Armenian go through when they remember the tragedy of 1915. When the Ottoman Empire ( Turkey ) commited genocide( Mass murder of a certain ethnicity without cause )... For all our ancestors that we're murdered and women who were raped. Now you know the story of this sad song and the History of the Armenian Genocide.

(Esta melodía fue compuesta e interpretada por el gran maestro armenio del duduk llamado Jivan Gasparyan. La tristeza y el enigma de esta canción representa el dolor que sienten todos los Armenios cuando recuerdan la tragedia de 1915. Cuando el emperador otomano (Turquía) cometió un genocidio (Masacre de una etnia sin motivo alguno)... Por todos nuestros ancestros que han sido asesinados y nuestras mujeres que han sido maltratadas. Ahora conocéis la historia de esta triste canción y la Historia del Genocidio Armenio.)


La información que os pongo consta en uno de los comentarios posteriores de youtube alusivos a la canción. Leí unos cuantos y coíncidian en los datos que aportaba, por eso creo que es fideligna. Me ha parecido interesante transcribirlo aquí porque intentando averiguar cual era el intérprete de la canción (ya que al principo, en mi ignorancia, pensé que "Duduk" era el nombre del tema) descubrí no sólo el nombre del compositor e intérprete, sino que duduk es un instrumento típico de Arménia, por no hablar de la historia que cuenta la melodía. Es un tema tan emotivo, que no necesita de aclaraciones para que nos cale, pero nunca está demás conocer el origen, ése mismo que en tantas ocasiones consigue sorprendernos. Sea como fuere: disfrutádla.


lunes, 23 de noviembre de 2009

Merluza al Horno


Ingredientes:

*Merluza
*Agua
*Aceite de Oliva
*Vino Blanco Seco
*Cebolla
*Patatas
*Tomates
*Perejil
*Sal y Pimienta

Preparación:
  • Poner a  calentar el horno.
  • A ser posible en una bandeja/cazuela de barro, poner un poquitín de agua con el fín de que quede el fondo humedecido.
  • Cortar la cebolla en aros finos. Colocarlos en la fuente de tal modo que cubramos toda la base de la bandeja.
  • Cortar las patatas en círculos finos y colocarlas encima de la cebolla. Conseguir dos capas de patatas, al menos, salpimentando cada una de ellas.
  • Colocar las porciones de merluza (puede ser cualquier pescado), previamente aliñadas con sal y pimienta, encima de la última capa de patatas.
  • Trocear en gajos el tomate y repartir entre las rodajas del pescado. Salpimentar también.
  • Rociar generosamente con aceite primero, con vino después.
  • Espolvorear  a discreción con perejil el preparado antes de introducirlo en el horno.
Cocción:

Lo mejor de la receta: con sólo veinte minutos está listo para comer. Para saber si está en su punto, basta con pinchar con un palillo las patatas y comprobar que estan cocidas.

Otras consideraciones:

Se puede cocinar perfectamente en el microondas. Atentos al tiempo! No olvidar cubrir con film agujereado para que respire y no se ponga todo perdido.
Hay quien añade queso además del perejil quejo rallado. El sabor cambia completamente. Yo lo prefiero sin queso, pero no está mal como alternativa.
No hay inconveniente en usar pescado congelado. La única consideración a tener en cuenta en este caso, es la previsión del tiempo que tarde en descongelar. Eso por un lado, por otro, secar bien las rodajas con papel de cocina antes de salpimentarlas.
Os advierto que las patatas toman un saborcillo tan bueno que están casi más ricas que el propio pescado.

Buen Provecho!¡

Castillos de Cartón - Almudena Grandes




   Después, cuando el tres se vengó de nosotros con su indivisible crueldad de número impar, perdí el rastro de mis propios pasos y dejé de creer en mi propia historia. Después, cuando me quedé sola, confundí aquella rara armonía con un vulgar desorden, y aquel orden perfecto con la más turbia variedad del caos. Después, cuando no me quedó otro remedio que convertirme en un mujer como las demás, me dió vergüenza haber vivido así, sin hacerme preguntas, sin necesitar respuestas, siempre con un hombre a cada lado, dos bocas, dos cuerpos, dos sexos para una sola boca, un solo cuerpo, un solo sexo que era el mío. No podía soportar aquel recuerdo, eso fue lo que pasó después, y que el horizonte se estrechó, y el cielo se volvió un techo cuadrado, mi vida una sucesión de imágenes desenfocadas y torpes, como las estampas de un almanaque ilustrado por un mal pintor. Cuando éramos tres, el mundo era tan enorme que no podíamos abarcarlo con nuestras seis manos. Cuando volví a tener sólo dos manos, se había vuelto tan pequeño, tan insignificante, que se resbalaba entre mis dedos como una miga de pan, sin que yo alcanzara a comprender la razón de su tamaño. Por eso los traicioné, me traicioné con ellos, y quise confundir el riesgo con la arrogancia, la ambición con la locura, el placer con el vicio, el amor con el cálculo, la suerte con la desgracia. Eso fue lo que pasó después, porque los había perdido y no podía soportar el recuerdo de esa pérdida, lo desterré con mis propios recuerdos a un país oscuro y sucio donde nunca habíamos vivido juntos. Miré mi vida con los ojos de los otros y me inventé una vergüenza, un escándalo, una degradación que jamás existió. Porque los había perdido y el mundo no era más grande que una miga de pan entre mis dedos, esa falsedad me consoló en los largos días de mi pobreza. Pero más tarde recuperé la memoria, y con ella una luz limpia, clara y verdadera. Yo era muy feliz entonces, los tres éramos muy felices, y la vida una cama grande, un balcón soleado, el olor del aguarrás y de tres cuerpos sudorosos, el humo del hachís, el ruido de los besos, de la risa. A nadie le ha costado menos trabajo vivir que a nosotros entonces, cuando estábamos juntos, y juntos éramos alegría. (Págs. 98-99)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Celda 211 - Daniel Monzón


Peliculón del mallorquín Daniel Monzón o ¿debería decir del gallego Luis Tosar? Tanto monta, porque lo que es incuestionable es que juntos han formado un gran tándem. No son pocos los que afirman que es LA película española del año, en mi modesta opinión no andan muy desencaminados. ¿Algo que reprocharle? Le sobran  quince-veinte minutos de duración  y algo de credibilidad al, único, personaje femenino.

martes, 17 de noviembre de 2009

Aquagym de mis Amores

Y es que no es para menos, sino oíd, oíd la marcha que nos llevamos los lunes y miércoles.
Embutida en mi carísimo traje de baño, porque hay que ver lo que cuesta un bañador de piscina que recoja un poco el pecho, y mi blanco gorrito de última generación, de esos que protegen el cabello de la mala influencia del cloro, me dispongo a compartir cuarenta minutos de sano ejercicio en el medio acuático. Por si no lo sabéis, los bañadores femeninos de piscina aplastan el cuerpo que es un contento y no contemplan, en general, que una figura femenina llena de curvas (como es mi caso : p) producidas por el tranquilo discurrir del tiempo y la vida sedentaria, puedan dar un uso
distinto al de la competición natatoria. Bajo el principio aerodinámico de que todo lo recto se desliza mejor, estos bañadores suelen caer en el riesgo de ignorar el fundamento físico femenino por excelencia, aplastándo todo lo que pillan a su paso. Tanto es así ,que algunas de mis congéneres se ha visto en la necesidad de utilizar un sujetador deportivo debajo del traje de baño , dados los infinitos saltos que damos en la piscina durante cada sesión. ¿Cuál es el ritmo de esos saltos? Je! Buena pregunta. Sólo tenéis que molestaros en escuchar estos vídeos que os pongo para que os podáis hacer una idea.
Creédme si os digo que no resulta nada, pero nada fácil. Tal vez hable impelida por mi bisoñez en estos menesteres. Pero mejor, empecemos por el principio. Allá a las siete de la tarde, dos veces por semana, salgo de casa en dirección a la piscina. Pertrechada a la sazón como corresponde, oséase: chandal informal, de ésos que se llevan ahora, que lo parecen y no lo parecen; deportivas supermegachachis que no llevan cordones (heredadas de mi hija); calcetines de esos que se esconden en los zapatos, que apenas asoman el ribete, como si una inmensa vergüenza les hiciera arrugarse y encogerse en su mismidad dentro de él  y, por último, una pequeña bolsa  negra deportiva (heredada de mi hijo) cuyo uso inicial era de transporte de la consola, pero que andaba por casa rodando sin estrenar y que salvé para este otro fin. ¡Ah, sí! Me falta contar que la toalla, para el aseo posterior a la clase, también es de ultimísima generación, de esas de microfibras que venden entre otros sitios, en Decathlon. Lo bueno de estas toallas, es que apenas ocupan espacio y secan bastante bien. Vámos, ideal de la muerte para mi pequeña bolsa deportiva. Completo el ajuar con una botella con gel-champú-suavizante de la marca adidas (menos mal que no pone "for men" si no "sport").
Observo que mis compañeras, más duchas que yo en este affaire, traen de casa cremas hidratantes o aceites corporales ya que, por lo que se ve, el agua pisciniaira reseca mucho la piel. Yo, por lo pronto, no me he subido a ese carro, pero como dice aquel: cosas veredes amigo Sancho. Pero volviendo a la clase en sí, éstas que véis y oís son algunas de las canciones que acompañan y marcan nuestros ejercicios acuáticos. Ni que decir tiene que al poco de empezar la clase, unas mejillas sonrosadas nos uniforman, resultando difícil de creer que al tiempo que estámos arrugadas de tanto remojo unas preciosas mejillas relumbran más que el sol.
Y tal vez os preguntéis,  ¿es que todo son pegas para esta mujer? Mal hecho, lo que debéis pensar es que a pesar de todo lo que os cuento o, mejor dicho, os cuento todo esto por lo bien que lo pasamos, a la vez que quemamos kilotones de calorías, siendo sirenas de agua dulce. Por cierto, cuando oímos la última melodía que os he colgado, sabemos que tocan los últimos estiramientos y (sensuales), movimientos de caderas, que más de una que yo me sé, no haría si no fuera por la intimidad que el líquido elemento nos ofrece. Me falta añadir que el grupito en el que estoy esta compuesto por féminas que oscilan entre los setenta y muchos y los catorce años, de distintas nacionalidades y autonomías. Mujeres unidas por el gusto de ejercitarnos en el aqua en busca de la armonía, no sólo del cuerpo si no también del espíritu, pues acabamos tan rendidas después de estas clases, que una paz espiritual inconmensurable se adueña del vestuario, cuando salimos aseadas de las  templadas duchas, dejándose oír únicamente un tímido 'adios' al encarar la puerta del vestuario. Bueno, seamos sinceras, somos mujeres, y algo más se oye, pero no mucho, no creáis.