jueves, 23 de septiembre de 2010

El Consuelo - Anna Gavalda

 Cuando Anouk estuvo de nuevo al fresco, Alexis se acercó a la fosa, se quedó parado, bajó la cabeza y...
-¿Le importa apartarse, señor? -lo turbaron.
-¿Cómo?
-Mire, es que ahora ya sí que tenemos la hora pegada... Así que vamos a meter el otro ahora mismo, y así podrá recogerse luego...
-¿El otro qué? -se sorprendió Alexis.
-Pues... el otro...

Alexis se dio la vuelta, descubrió un segundo ataúd apoyado sobre unos caballetes junto a la familia Vanneston-Marchanboeuf, volvió a dar un respingo y captó la sonrisa de su amigo.
-¿Qué... quién es?
-Vamos... Haz un esfuerzo... ¿Es que no ves las boas y los lazos rosas en las asas?

Alexis se derrumbó, y tardó mucho en consolarlo de esa sorpresa.
-¿Có... cómo lo has hecho? -tartamudeó, mientras los profesionales guardaban su material.
-Lo compré.
-¿Eh?
-Para empezar recordaba muy bien su nombre. También es que le he dado bastante al coco estos últimos meses... Luego fui a ver a su sobrino y lo compré.
-No te entiendo.
-No hay nada que entender. Estábamos sentados bebiendo una copa, hablando; el normando no estaba de acuerdo, se le hacía raro, decía, y a mí me hacía gracia que esta gente que se había metido tanto con él cuando estaba vivo se mostrara de pronto tan delicada con sus restos mortales... Entonces me puse a la altura de su zafiedad y saqué el talonario.
'Fue muy fuerte, Alex... Fue grandioso. Fue como en un relato de Maupassant... El idiota del sobrino trataba de envolverse en esa burda estupidez que le hacía las veces de dignidad, pero al cabo de un rato su mujer intervino y le dijo:'Hombre, Jeannot... Tendríamos que cambiar la caldera... ¿Y qué más da que el Maurice descanse ahí o en otro sitio, eh? Total, los sacramentos los ha recibido ya... ¿Eh?' Los sacramentos... ¿No te parece sublime? Entonces pregunté cuánto costaba una caldera nueva. Me dijeron una cantidad, y yo la copié en el talón sin decir ni mu. ¡A ese precio, me parece que estoy calentando la región entera!
Alexis se lo estaba pasando pipa.
-Espera, que ahora viene lo mejor... Lo había rellenado todo bien, el talón, la fecha, el lugar, pero justo cuando estaba a punto de firmar, levanté el bolígrafo:
'Les diré una cosa... visto lo que esto me cuesta, necesito al menos...',  largo silencio... 'seis fotos'.
'¿Cómo?'
'Quiero seis fotos de Nou.. de Maurice', repetí.
'Las seis fotos o no hay trato.'
'Tendrías que haber visto el jaleo que se armó en un momento... ¡Sólo encontraba tres! ¡Había que llamar a la tía Fulanita! ¡Que sólo tenía una! ¡Pero puede que la Bernadette también tenga alguna! ¡Y el hijo se fue a toda pastilla donde la Bernadette! Y mientras tanto, los demás registraron todos los álbumes poniéndose nerviosos con el papel de calco. Ah... Qué bueno... Por una vez era yo el que le ofrecía un show a Nounou... Bueno, total, que esto...
Se sacó un sobre del bolsillo.
-Aquí están... Verás qué lindo sale... Por supuesto, en la que mejor se lo reconoce es en la que sale de bebé, y en bolas, sobre una piel de fiera... ¡Sí, sí, ahí se ve que está en su salsa!

Alexis las pasaba una tras otra sonriendo.
-¿No quieres alguna?
-No... Quédatelas...
-¿Por qué?
-Es tu única familia...
-...
-Y la de Anouk también, de hecho... Por eso fui a buscarlo...
-No... -dijo Alexis-, no sé qué decirte, Charles...
-No digas nada. Lo he hecho por mí. (Págs.618-621)

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